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10/11/2006
Hiperrealismo procaz. (La Voz)

El joven artista jiennense Juan Francisco Casas muestra una desenfadada 'Mis(s)behave' en la Sala Rivadavia.

Como en mitad de una fiesta de veinteañeros, de una reunión casera de jóvenes erasmus con mucho sentido del humor y poco del pudor, puede sentirse quien acuda a ver la nueva exposición pictórica que acoge la Sala Rivadavia hasta el próximo 15 de diciembre. Y eso sin haber sido invitado porque como explica el autor, sus obras son «parte de una biografía personal, fragmentos descontextualizados de mi vida que sólo mis amigos y yo conocemos y el resto no».

Bajo el juego de palabras Mis(s)behave -que viene, más o menos, a enfrentar la falta de compostura con una señorita educada- se esconde el hiperrealista pincel, cuando no boli Bic, de Juan Francisco Casas (La Carolina, Jaén, 1976). Un joven artista de reconocida trayectoria como demuestra, entre otros muchos méritos, el que fuera el único representante español seleccionado para la Bienal de Praga (2005), que haya sido Premio Nacional Fin de Carrera de Bellas Artes del Ministerio de Educación y Cultura (2000) o que su obra haya sido expuesta en Bogotá, en Miami y en distintas ediciones de Arco en Madrid. Fue precisamente en esta feria donde la Diputación Provincial, que ahora auspicia esta muestra, adquirió uno de sus trabajos para su propia colección.

Cómo él mismo cuenta, las obras -17 óleos sobre lienzos de gran tamaño y 8 dibujos hechos con bolígrafo azul- surgen a partir de las instantáneas que tomó con su cámara fotográfica de situaciones reales vividas con amigos y amigas mientras estudiaba Bellas Artes en Granada.

«Es una ciudad con mucho movimiento cultural y donde hay muchos estudiantes extranjeros. Todas las composiciones surgen a partir de esa vivencia», comenta.

Por este motivo reconoce que su obra «tiene un discurso generacional», aunque matiza que «todo arte lo tiene». Sobre el hecho de que, además de él, sus compañeros aparezcan retratados al detalle en atrevidas y privadas disposiciones, asegura que «ellos están encantados, es como un juego que hay entre nosotros».

Situaciones desenfadadas de las que se contagia un entrometido espectador, que se ha colado en fiesta ajena y que puede que a veces no sea capaz de distinguir si se encuentra ante una colorida muestra fotográfica o ante lo que verdaderamente es, un conjunto de obras pictóricas de un hiperrealismo procaz.

TEXTO: ANA SORIA. 




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